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Guías

¿Necesito un guía para visitar las ciudades? ¿Cuál es más recomendable?

El acompañamiento de un guía o no dependerá, entre otros factores, del tiempo de que dispongamos para descubrir una ciudad nosotros mismos o del interés en que alguien nos dé unas indicaciones. Hasta hace unos años era imposible adentrarse en las medinas, principalmente en ciudades turísticas como Fez o Marrakech, sin ir acompañado de un guía; éstos se apostaban en las entradas de la ciudad, o en las puertas de los hoteles, y se pegaban literalmente a los visitantes extranjeros. El fenómeno había derivado ya en una auténtica plaga, con episodios de agresividad y un funcionamiento de los guías similar al de un clan mafioso. En algunas guías de viajes de principios de los 90 se recomendaba incluso evitar visitar estas ciudades para ahorrarse estos episodios tan desagradables.

Afortunadamente las autoridades reaccionaron ante esta "epidemia" y hoy en día el fenómeno ha disminuido considerablemente. Si alguien se nos ofrece como guía, suele bastar con decirle si o no, sin entrar en mayores discusiones. Ello permite adentrarse en medinas como las de Fez y deambular por ellas, a nuestro antojo, sin estar condicionados al circuito programado, y sujeto a intereses comerciales, de los guías.

De todas maneras, a veces puede ser interesante contratar a un guía para una primera aproximación a la ciudad y para familiarizarnos con ella. Esto es especialmente interesante en ciudades laberínticas como Fez. Si tenemos tiempo suficiente, un buen consejo es hacer una visita con un guía y luego otra por nuestra cuenta.

En zonas rurales es frecuente también que se nos ofrezcan "guías", habitualmente jóvenes que intentan ganarse el sustento por este medio. Si se quiere viajar por zonas fuera de las carreteras más trilladas, puede ser una buena idea dejarse acompañar por alguno de ellos. Casi siempre la relación acaba convirtiéndose en una buena amistad.

En Marruecos hay guías oficiales y guías "piratas". Los segundos suelen estar sujetos a cierta persecución por parte de la policía turística, aunque ya han desarrollado sus formas de poder trabajar sin impedimentos. El fin que les mueve, tanto a los oficiales como a los piratas, además de su sueldo como guía, es el de acompañarnos a visitar tiendas y bazares, por lo cual a veces es mejor estipular un "sueldo" más elevado y poner como condición que no visitaremos tiendas, cosa bastante difícil de conseguir. En todo caso hay que saber que cualquier compra que se haga acompañados de un guía sufre un notable incremento.

Un mundo aparte es de los guías de montaña. La mayoría de ellos están organizados en la Asociación nacional de Guías y Acompañantes de Montaña de Marruecos (ANGAMM) y tienen unas tarifas establecidas y un seguro de responsabilidad civil obligatorio. A menos que previamente se haya acordado el servicio de uno en concreto, acostumbran a trabajar por turnos con base en sitios preestablecidos.

Otro fenómeno frecuente es el de los niños que se ofrecen para acompañarnos básicamente en pueblos pequeños o en visitas a kasbahs. Aunque la visita se puede hacer perfectamente sin ellos, a menudo es una buena ocasión para conocer algo de ellos, de su familia, disfrutar con sus juegos y con sus sonrisas. Para ellos es una forma de pasar el rato libre, de satisfacer su curiosidad por el visitante y, como no, de intentar conseguir alguna moneda o regalo.